Monegros se destaca como el mejor festival de un solo dÃa.
La cita rozó su récord y recibió a más de 43.000 personas a pesar de la crisis.
No se llegó al récord de público (fue en el año 2007 con 45.000 entradas), pero poco faltó. La decimoquinta edición de Monegros Desert fue un éxito al alcanzar las 43.000 personas de aforo, lo que en los tiempos que corren tiene más valor que en épocas de bonanza económica.
Tales datos demuestran que el festival trasciende las fronteras de Aragón y de España. De nuestro paÃs acuden gentes de las cuatro esquinas, pero la cita ya es un evento internacional en la que italianos, franceses, británicos o alemanes cada vez están más presentes. Y eso que el tratamiento mediático que Monegros recibe no es el mismo que otras grandes citas musicales veraniegas. Monegros se consolida año tras año por sus peculiaridades propias y haberse convertido en la gran fiesta de la electrónica en España.
Puede decirse que el tiempo acompañó en las más de 20 horas de desarrollo de esta juerga colectiva. El sábado por la tarde, lucÃa el sol, pero la brisa lo hacÃa soportable, por la noche, inevitablemente refrescó, pero fue el domingo por la mañana, en el epÃlogo del festival cuando más apretó el calor. Ni una nube en el cielo más allá del rastro de humo que señalaba el cercano gran incendio de Fayón.
Descuadres horarios. Pero dentro del recinto, nada influÃa en los ánimos del personal, que veneró uno a uno los más de 60 artistas que completaban un cartel musical que no defraudó. Desde la primera de las actuaciones, con la del gran Cristian Varela el sábado por la tarde, el listón de la fiesta estuvo muy alto, exigiendo a los bailones toda su energÃa para aguantar el jolgorio. En el mismo escenario, Festivales de Aragón a eso de las 20.45 horas, con algo de adelanto sobre lo previsto, arrasaba un impresionante Carl Cox, disc jockey que nunca falla. Acompañado por un entramado de luces y proyecciones impactantes, el enorme americano volvÃa locas a miles de personas que ya entraban en la sesión nocturna de Monegros.
Quizá lo que más despistó fue que hubo carpas en las que los hoarios no se respetaron. Ta es el caso de la San Miguel Xpirience, donde el grupo Calle 13 terminó su potente show una hora más tarde de lo previsto, provocando por tanto un descuadre que supuso que una de las grandes estrellas, Tego Calderón, empezara el concierto a las 22.30 horas. Los hubo que se impacientaron, pero pronto el puertorriqueño hizo olvidar la espera a pesar de que el sonido no era lo nÃtido que pudiera desearse en este escenario. Tampoco se ajustó a los horarios la sesión del único disc jockey zaragozano incluÃdo en el cartel de este año, Chelis, que vió como su predecesor, Óscar de Rivera, terminaba su set muy tarde en Red Bull Academy.
La locura colectiva era especialmente patente en el Open Air, uno de los apartados con música electrónica más dura. A pesar de ser muy hard la propuesta, en todo momento estuvo absolutamente repleto. También anduvo bien servico de fans el italiano Marco Carola, en una de las sesiones más aclamadas de Monegros.
Por la mañana, las fuerzas ya no eran las mismas, pero quedaba mucha tela que cortar. Al mediodÃa, aún se arremolinaban miles de personas para degustar el cierre de Dj Murphy. Incluso con la persiana bajada de este Monegros Desert, la fiesta seguÃa en zonas de los aparcamientos.
Autor: Olivier Vilain
NocturnologÃa
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todo es cierto yo estube alli y no hay mentira alguna en esta informacion.palabra de mujer.
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